lunes, 4 de febrero de 2019

Cuando duele un país



Cuida tu espalda

En mi país
los ojos son de lluvia
y los perros beben su sed
            con cuencas homicidas

La gente siembra los senderos
de pies, brazos o sus vidas
La siega no tiene notario
            cuando vuelan las esquirlas

En mi país
la noche se llena de agujeros
las personas desaparecen
            y heredan sus cosas al olvido

Seres sin luna
aprenden en el río el lenguaje del pez
Un viaje lleva a otras orillas
                        donde se pudren

En mi país
nos escondemos tras las rejas
y atrapados por el miedo
            entregamos cuotas de libertad

De las calles desaparecieron las ventanas
las puertas no abren a los gritos
Uno se muere manchando la acera
                               solo y sin testigo

En mi país
las muñecas quedan huérfanas
El bautizo y la mayoría de edad
lo propina la esquina
En mi país no se puede acampar
            la muerte conoce los caminos

Nadie se sentará con sus cuentos
al fuego y los amigos
ni provocará de noche los mitos
            porque menos la vida todo tiene señorío

Escribo desde un país en guerra
donde cada día muero un poco más
hasta que solo queden los deudos
            con ropas tiznadas para que al fin crean  

En mi país
puedes estar muerto sin saberlo
solo te enteras cuando veas
            tu sangre por el piso

En mi país uno se muere de cualquiera.


©Juan Carlos Céspedes Acosta
Texto del libro: La lucidez del contaminado

© Todos los textos son de propiedad exclusiva de Juan Carlos Céspedes (Siddartha)

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Pero no hay otra
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