
Los carteros de mi ciudad
cada día encuentran cerradas las puertas
rejas elevadas con puntas de lanza macedónica
cadenas y candados y complicados sistemas
de cámara y circuito cerrado y claves
y perros feroces y tipos entrenados para matar
Los carteros de mi ciudad
tienen miedo de entregar la carta
que puede contener la amenaza de muerte
el precio de un rescate, las cuentas por pagar
o el desahucio vulgar de un juez
A veces llegan a direcciones
donde los fantasmas se han marchado
dejando profundos vacíos en las ventanas
y un letrero de “se vende” sepultándolo todo
Los carteros de mi ciudad ya no me encuentran.
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